martes, 11 de enero de 2011

LA VIDA ES TRASPASANTE


Frente al fuego del hogar, hablando con mi mamá.

Flavio — Desde que hablé con Aída, tengo más hambre. Ya sé que para cumplir mi misión tengo que comer y crecer; necesito mi cuerpo. Así que solté al perrito que estaba encerrado en mi panza, a mi parte animal. Yo estaba demasiado concentrado en mi mente, me olvidaba del cuerpo, y mi cuerpo, mi parte animal, tiene mucha hambre. Ahora aprendí a desconcentrar la mente, no estar tanto metido en la cabeza, a dispersarla por todo el cuerpo. La mente está en la cabeza, pero también está en el cuerpo. El cuerpo se mueve porque la mente le da órdenes.

Estoy empezando a formar mi yo. El "yo" sirve para meter al alma en el cuerpo. Pero uno no es ni la mente ni el cuerpo. Uno es la vida, y la vida es todo, es la mente y el cuerpo, está adentro y afuera. La vida es todo y está en todas partes. La vida es traspasante, lo traspasa todo, como los rayos, como la luz.


¿Ves el fuego? El fuego también vive, de otra manera que nosotros, otra clase de vida. Las plantas también tienen vida y mente, una mente diferente a la nuestra, saben que tienen que permanecer adheridas a la Tierra, y crecer. Están también adheridas al Sol. Son muy concentradas y espirituales; tienen un cuerpo muy finito, apenas te acercas y ya te sienten. Las plantas se alimentan directamente de la tierra, no como nosotros que nos alimentamos de las cosas que se alimentan de la tierra. Las flores necesitan de los humanos y los humanos necesitan de las flores. Ellas curan nuestros sentimientos y hasta algunas heridas físicas. Comer flores sería lo mejor para los humanos, porque las flores tienen una larga evolución.

Las hormigas también tienen una vida diferente: están conectadas entre sí; forman parte de una sola mente. El hormiguero es una sola mente que tiene un cuerpo disperso en cada hormiga.

La mente humana es propia, es solitaria. Los humanos creen que la mente está en el cerebro, y que la vida está en el cuerpo. Pero la vida traspasa el cuerpo y la mente, todos somos parte de la Vida. La vida viene de la estrella de cada uno, y la estrella viene de Dios.

Flavio, 5 años

LA AGENDA

Flavio — ¿Para qué es este cuaderno? Está lleno de letras y de números.

Mamá — Es mi agenda de este año. Me sirve para anotar cada día lo que tengo que hacer. Esto es el calendario de este año. Hoy es 7 de marzo de 1986, es el cumpleaños de tu abuela. ¿Ves? Anoté: cumpleaños, para no olvidarme. Al principio de la agenda está el calendario de este año. Después tengo una página para cada día, para anotar lo que tengo que hacer.

Flavio — ¡Ah! ¡Ya entiendo! Así es la vida dentro del tiempo y del espacio. Sólo que los humanos únicamente se acuerdan de la vida que están viviendo. Y la vida sigue... Cuando doy vuelta una hoja esta vida se termina, y me voy a otra vida. ¿Sabías que hay muchos tipos de vida? Así como en tu agenda hay diferentes formas, números, letras... la vida humana es sólo una de las formas de la Vida. Y la Vida es Dios.

Flavio, 5 años

EL ÁNGEL DEL OLVIDO

Papá — Hay un antiguo mito que dice que todos los niños, antes de nacer, están en contacto con las verdades de Dios. Pero en el momento de nacer un ángel les da un beso en los labios y les sella la boca. Es el ángel del olvido. Por eso los hombres tienen que aprenderlo todo; no recuerdan nada.

Flavio — Sí, es así. Pero yo ya estaba avisado, y cuando vino el ángel me esquivé, y apenas me tocó. Por eso me acuerdo. Es muy triste olvidarse.

Ahora cada vez más niños van a traer el recuerdo de Dios. Pero lo más difícil no es recordar sino ponerlo en palabras.

Flavio, 5 años

RECUERDOS

"Tengo más recuerdos de antes de nacer que de mis primeros tres años de vida. Antes de nacer veo todo,tengo todas las perspectivas. Mi vista no tiene límites, porque no tengo ojos físicos. Por primera vez estoy cerca de un planeta tan denso. Me fui preparando, pasando por otros planetas donde podía ensayar lo físico.

Era como aprender a escribir en el aire, sin usar el lápiz. Pero esto es muy distinto, muy raro; voy a tener un cuerpo material. Traigo algunos datos básicos para poder estar acá: sí y no, tiempo y espacio. Este es un mundo de opuestos.

Recuerdo cientos de bolas luminosas, todo lo viviente es una bola de luz. Veo algunas que me pueden ayudar a vivir en este planeta tan duro. Veo dos posibles madres: una con el ego fuerte y otra con el ego más suave pero justo. Esta última está acompañada por otra bola de luz que brilla mucho; ahora puedo decir que con el color verde y violeta. Ellos me atraen porque están unidos por el amor. Serán mis padres. Sé que tengo que ir. Empiezo a sentirme cada vez más atraído hacia ellos. Aparece un túnel luminoso; alrededor hay oscuridad.

Cuando entro me siento muy apretado, muy encerrado.Para mí, nacer en este mundo, es como morir para los humanos: es pasar a un plano difícil y desconocido.

Cuando entro en mi madre empieza el proceso físico de mi vida. Me voy a su mente, porque es la parte más sutil que encuentro; desde ahí, dirijo la evolución de mi cuerpo.

Al nacer sigo prendido a la mente de mi madre, aunque mi cuerpo ya está sobre la tierra. Creo que por eso no me acuerdo de nada personal hasta los tres años: seguía muy unido a ella. Después mi mamá me contó que toda esa época veía el mundo raro, y claro, eso le pasaba porque yo trataba de entender al mundo a través de su mente. Una noche mis padres fueron al cine a ver una película. (The wall). Yo la vi con ellos. Había una parte, con dibujitos animados muy terribles, y otra parte muy triste sobre un nene que no tenía papá. Ahí me di cuenta que yo dependía demasiado de mi mamá. Sabía que había llegado el momento de salir a enfrentarme al mundo. Mi hermano ya tenía seis años y tenía que unirme a él; podía ayudarme. Es un alma muy buena, muy vieja en este planeta, tiene energía del planeta Marte y vino a experimentar el color rojo. El y yo somos un equipo de almas. Marcos nació primero para abrirme camino con su fuerza.

Mi primer recuerdo propio es al otro día de ver la película. Me veo corriendo a la cama de mi mamá para abrazarla muy fuerte. Me dolía la cabeza y no me podía olvidar de los dibujitos y de la música; me puse a cantarla. Cuando les conté a mis padres lo que había visto a la noche se asombraron mucho. No entendían nada y yo no les podía explicar todavía. Era muy chico, tenía más imágenes y sonidos que palabras. Marcos les dijo que yo, mientras dormía, me había salido del cuerpo para ir con ellos al cine. A mí me retó y me dijo que no tenía que hacer más esas cosas.

Cuando empecé a tener mente propia esta realidad me era muy difícil. Me costaba mucho manejarme con el cuerpo y sobre todo, comer. Comer es una manera muy indirecta de tomar la energía que se necesita, y no podía acostumbrarme. De día estaba cansado; de noche viajaba por otros planetas. Mi trabajo, mientras dormía, era ser "informador". Transmitía a seres de otros mundos, con ondas telepáticas, cómo es la Tierra.

Todo les parecía muy raro.

Sabía que tenía que estar aquí, pero me resultaba muy difícil y me sentía muy sólo. Mi hermano seguía creciendo y se empezaba a cerrar un poco.

A los cinco años conocí a una señora brasileña, que trabajaba enseñando cosas espirituales. Fue un encuentro importante porque ella tenía mi misma misión. Me contó que cuando era chica también le costaba mucho estar encarnada, y me explicó que tenía que tomar una decisión. Me dijo que mi cuerpo era el instrumento para cumplir mi tarea en la Tierra, que tenía que aprender a manejarlo y alimentarlo con energía tomada del plano físico. Eran cosas que yo ya sabía, pero me hizo bien escucharla.

Después me fui encontrando con otras personas que también vinieron a hacer el mismo trabajo. Nuestra misión es ayudar en este cambio. La Tierra está empezando a ser menos física, más espiritual. Algunos dicen que me voy a cerrar a lo espiritual cuando sea más grande, pero yo no lo creo. Sé que no puedo olvidar nada que esté en mi esencia."

Flavio, 9 años

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